Una buena contraseña es larga, única y fácil de recordar para vos pero difícil de adivinar para otros. Probá la tuya y armá una nueva acá abajo. Todo corre en tu navegador: nada se envía ni se guarda.
Escribí una contraseña de ejemplo (no uses una real que estés usando hoy).
El método más fácil de recordar y de los más difíciles de romper: varias palabras al azar + un número y un símbolo.
Cuatro hábitos que protegen tus cuentas del trabajo y las personales.
Aunque te roben la clave, sin el segundo paso no entran. Es la mejor inversión de 2 minutos.
Si reutilizás, una filtración abre todas tus cuentas a la vez. Que cada una sea única.
Si alguien accede a tu equipo o sesión, las ve todas. Usá un gestor de contraseñas con clave maestra y 2FA.
“Caballo-Correcto-Batería” le gana a “C@1b9!”. La longitud es lo que más cuesta romper.